Febrero a abril o de junio a septiembre
De 5 a 8 dias
En Svalbard el paisaje manda y el ser humano es, por una vez, el invitado. Este es uno de los pocos lugares del mundo donde el aislamiento es real y la naturaleza se muestra tal como es, sin filtros. El viaje consiste en moverse por un territorio de glaciares y fiordos helados donde el silencio es total. Aquí no vienes a mirar el Ártico por la ventana, sino a entrar en él, recorrerás cuevas de hielo, atravesarás la tundra en quad y dormirás en una antigua estación de radio rehabilitada. Es un destino para quienes buscan una experiencia física y real en un entorno que exige respeto y presencia constante.
Svalbard se vive en movimiento. El territorio obliga a cambiar los medios de transporte habituales por snowcats, trineos de perros o quads para cruzar valles y glaciares. Caminarás sobre el hielo para acceder a cuevas esculpidas por el tiempo o recorrerás fiordos en bicicleta con el viento polar de frente. En invierno, el territorio cambia por completo, el silencio se vuelve más profundo y la noche ártica permite buscar auroras boreales lejos de cualquier contaminación lumínica.
La experiencia se completa con actividades que forman parte de la tradición polar, como el trineo de perros huskys, donde el vínculo con los animales es esencial, o jornadas de esquí en un entorno donde la sensación de aislamiento es total. Svalbard no es un destino para contemplar, es una inmersión que exige estar presente.
Hiking a cuevas de hielo: Caminatas guiadas sobre glaciares para acceder a cavidades naturales de hielo azul intenso. Es un entorno dinámico y efímero que cambia de forma cada temporada debido al movimiento constante del glaciar.
Auroras boreales en snowcat: Salida nocturna en un vehículo oruga adaptado al terreno ártico. El objetivo es alejarse de cualquier núcleo habitado para buscar cielos despejados y contemplar la aurora en plena naturaleza salvaje.
Safari en quads por la tundra: Recorrido activo por valles y llanuras árticas. Es la mejor forma de atravesar paisajes abiertos donde la sensación de inmensidad y escala es absoluta.
Trineo de perros huskys: Experiencia tradicional guiada por mushers locales. Aprenderás a manejar el trineo y entenderás la importancia histórica que este medio de transporte sigue teniendo hoy en el Ártico.
Bicicleta entre montañas y fiordos: Rutas por caminos escénicos rodeados de glaciares y mar ártico. Una forma diferente de combinar la actividad física con la observación directa del paisaje polar.
Esquí en entorno polar: Jornadas de esquí en terreno abierto y virgen, con vistas directas a los fiordos helados y en un entorno de silencio total.
Estancia en antigua estación de radio: Alojamiento en Isfjord Radio, una base de comunicaciones reconvertida donde el diseño contemporáneo convive con la arquitectura funcional necesaria para sobrevivir en el Ártico.
Antigua estación de radio rehabilitada y hoteles con encanto en Longyearbyen
Gente activa que busca vivir la naturaleza y estar en sitios más dificiles de acceder
Se puede combinar con unos días en Oslo o un recorrido por los fiordos del norte de Noruega
Después de recorrer Svalbard, tenemos claro que el valor de este viaje está en el aislamiento. Recomendamos alejarse de los núcleos más grandes para dormir en antiguas bases rehabilitadas; es la única forma de sentir la escala real del Ártico y ver las auroras en absoluto silencio.
Este no es un itinerario turístico prefijado, sino un viaje que se adapta a tu tiempo y a tu manera de acercarte a Svalbard. La propuesta se construye a medida, con flexibilidad y acceso reservado. Aquí lo importante no es cuánto ves, sino cómo lo vives.
Diseñamos cada viaje como una pieza única diseñada exclusivamente para ti, con todo nuestro saber hacer y cuidado.*